martes, 30 de septiembre de 2008

EL HOMBRE Y LA CONSTRUCCION: Madera, Concreto y Acero

Desde el primer momento en el que el hombre tuvo conciencia de su papel en el mundo, de su superioridad intelectual frente a los demás seres de la naturaleza, surgió en él la inherente necesidad de transformar todo cuanto a su alrededor encontraba, pues tenía la facilidad de indagar, curiosear, investigar, comprobar, y sobre todo analizar los componentes de su hábitat, llegando así al planteamiento de conclusiones que le permitieron iniciar la empresa creadora de lo que sería su imperio terrenal e intelectual, para lo cual necesitaba un conjunto de cualidades y propiedades que hicieran de ésta una labor fructuosa, entre las que podemos mencionar la capacidad de organización y asociación, las herramientas y armas necesarias que sirvieran tanto para la caza y recolección de alimentos como para la construcción de sus viviendas, que en un principio fueron construídas con ramas de árboles. Las dos características mencionadas anteriormente situaban al hombre sobre un pedestal en donde podía ver a todos los seres de la naturaleza subordinados frente a él. Esta situación y muchas otras razones, como por ejemplo las condiciones climáticas, hicieron que el hombre se sintiera abocado a continuar con el camino evolutivo desde todo punto de vista.

Continuando con la misma idea, una de las formas por medio de las cuales el ser humano podía continuar con esa campaña era mediante la modificación o adaptación del medio teniendo en cuenta sus necesidades partiendo desde crear su propio lecho, pues su espíritu de conservación le indica que antes de hacer cualquier otra cosa es necesario tener un lugar seguro que lo defienda de seres de la naturaleza más fuertes que él y sobre todo de las fuerzas sobrenaturales, como eran considerados los fenómenos naturales. Para cumplir con este objetivo, el hombre inicio la búsqueda de materiales más resistentes que lo respaldaran frente a cualquier situación de peligro; uno de los primeros materiales utilizados fueron las ramas de los árboles por la facilidad de obtenerlas y de manejarlas, pero en contra de ellos hubieron factores decisivos que incitaron al hombre a prescindir de su uso para tal fin, esos factores se ven representados por la lluvia y los vendavales. La solución que el hombre encontró a esta situación, ya no fue utilizar las ramas sino el tronco del árbol, es decir, lo que en verdad es resistente en un vegetal de gran tamaño, la madera; para que el hombre iniciara la utilización de éste material debía estar dotado de una serie de instrumentos a base de metales, como el bronce, el hierro, el cobre, el aluminio, entre otros, por lo cual es necesario ubicarnos en la época en la cual el hombre ya tenía mínimos conocimientos acerca de las características y propiedades de los metales y tenía relativo manejo de ellos. En los albores de dicho proceso, el hombre hizo uso de la madera que tenía a su alcance, es decir, el hombre emprendió un camino de adquisición de conocimientos netamente empírico que lo llevó a una gran cantidad de tropiezos que contribuyeron de gran manera a la búsqueda de los materiales que fueran eficientes y que cumplieran con las características formuladas y visualizadas por ese ente intelectual que estaba en ese momento ávido de desarrollo y evolución.

Enfocado el hombre en ese objetivo, inició una experimentación basada en la prueba de ensayo y error, en este caso específicamente con la madera, costándole gran cantidad de esfuerzo y tiempo que se vió recompensado al reconocer mediante la interpretación de lo que había visto día tras día de ese material, puesto que identificó en la madera propiedades como la resistencia, la dureza y la rigidez, características que le decían al hombre que había encontrado un material que momentáneamente cumplía con sus quereres. Convencido de esto, el hombre cayó en el error de descuidar la madera funcional, en otras palabras suspendió la realización del mantenimiento respectivo, ya que los factores externos a él, como la brisa, el sol, la temperatura, el agua, la humedad, entre otros causaron en ese, su principal elemento de construcción daños que lo hacían verdaderamente frágiles después de pasado algún tiempo, situación que al hombre afectaba sobremanera pues era una prioridad tener un lugar seguro en donde pudiera descansar y vivir en comunidad. De esta forma, el hombre aprobó una opción que se supone había contemplado con anterioridad pero que no puso en práctica, pues se sentía a gusto con la madera, esa otra vía la constituyeron las piedras, debido a que sus principales características eran su impenetrabilidad, resistencia y su dureza relativas frente a factores como la humedad, el sol, entre los más importantes que en ese momento resolverían el problema que las ramas de los árboles y la madera no pudieron resolver; sin embargo, el hombre por medio de su permanente análisis se dio cuenta que la única forma de construir con piedras que fueran idóneas para sus requerimientos era con unas de tamaño muy grande para lo cual creó instrumentos de madera que minimizarían el trabajo, lo que significa que no dejó la madera a un lado sino que por medio de un material anteriormente utilizado contribuyó a la utilización de una más resistente y más adecuado para su objetivos, pero que luego de un tiempo no muy lejano comenzaría a afectar al ser humano a causa de que de dos aspectos: el primero y más importante era que después de que se trasladara el material, que otro material se utilizaría para unir esas grandes piezas que no eran perfectamente moldeadas y que podían tener el riesgo de moverse; por otro lado, el segundo aspecto consistía en que el transporte del material pétreo exigía demasiada fuerza y energía, cosa que para el hombre en esa época era un poco difícil de conseguir ya que no sólo debía estar pendiente a eso, sino a todas las demás actividades rutinarias como la caza, la recolección, la fabricación de herramientas, la agricultura. Para esto, el hombre define aún mas sus labores en la sociedad que hasta ese entonces había conformado y comienza a curiosear acerca de dichos materiales en busca de una solución a su problema dando buenos resultados en distintas épocas como en la civilización egipcia en la que construyeron grandes pirámides sin necesidad de ese material cementante debido a que la única forma de que no se derrumbara la estructura era que su base fuera de gran extensión, y en muchas otras, así en ese proceso llegamos a la época del imperio romano, en la que a partir del modelo egipcio se comenzó un estudio riguroso en primer lugar de la forma de construcción y en segundo lugar de cómo podían obtener ese material pegante pues sus construcciones no serían en forma piramidal sino en forma recta, pues era necesario en su sociedad la construcción de novedosas estructuras como acueductos, escenarios, parques y que llamaran la atención además de ratificar que eran los pioneros en lo que a evolución se refiere en el mundo conocido hasta ese entonces. Para ellos era claro que el material que estaban buscando se encontraba íntimamente relacionado con las rocas, motivo por el cual iniciaron un particular experimento que los llevó a la modificación de esa situación adversa, éste experimento consistió en la calcinación casi en su totalidad de material rocoso, el resultado que mayores ventajas mecánicas e hidráulicas brindó fué aquel en que se calcinaron rocas duras como la caliza y la arcilla. Luego del descubrimiento de los componentes y la fabricación de ese material que a la vez fuese manejable y que tuviera propiedades cementantes, el hombre continuó perfeccionando y mejorando la técnica de preparación hasta que se le ocurrió que podía incluir en ese material cementante, conocido ya como cemento, un conjunto de componentes adicionales que lo asemejaran a una roca, a una piedra, que después de endurecido tuviera sus mismas propiedades y hasta su misma apariencia como fueron los agregados fino y grueso – arena y gravas –, cabe destacar que éste último proceso se llevó a cabo tiempo después de haber tenido conocimiento y mucha mayor experiencia con la utilización del cemento, esa mezcla compuesta ahora por cemento, agregados y agua se le denominó hormigón, y que en la actualidad se conoce en nuestro continente con el nombre de concreto, pues es un anglicismo de la palabra concrete.

El hormigón se constituyó y se mantiene aún como el elemento más importantes en una construcción civil, pues son muchas las ventajas que nos brinda, mencionando algunas de ellas tenemos que es fácil de transportar y manejar durante un tiempo determinado, adquiere con el tiempo propiedades pétreas, es decir, se endurece, es resistente principalmente a la compresión, es un material durable y que ofrece muchas características que permiten darle cualquier tipo de forma posible pues se presta para ello. El concreto es un material que lo utilizamos para transformar nuestro entorno, idea que tiene sus raíces en la primera etapa de evolución del hombre en la que se dio cuenta que debía modificar el mundo para subsistir, eso es lo que el hombre continua haciendo y es el concreto su principal colaborador, esa labor la vemos diariamente reflejada en las construcciones que hacen más “cómoda” nuestra estadía en el mundo como por ejemplo son nuestras casas, los caminos por donde andamos, las carreteras que conectan pueblos, ciudades, países, los edificios, los centros comerciales, los aeropuertos, los puertos marítimos, si nos damos cuenta, el hormigón se podría decir que ya hace parte de nuestro continuo discurrir, pero antes de seguir especificando acerca de lo concerniente al concreto se hace de gran importancia traer a colación un elemento muy importante que tiene sus inicios en el año 1000 a.C. en el próximo y medio oriente y en la India que era el resultado del forjado del hierro y el posterior endurecimiento de sus herramientas a base de hierro en carbón de leña al rojo vivo, este elemento utilizado primeramente para la fabricación de armas recibe el nombre de acero, que actualmente está definido como una aleación entre el hierro y el carbono, aportando al primero mejoría en las propiedades de resistencia y dureza. Pero, ¿por qué aparece el acero en la construcción?, para dar una respuesta clara a este interrogante debemos partir de que el concreto es un material resistente por su naturaleza a la compresión, propiedad que no es suficiente para todos los usos que el hombre hace de este material, puesto que era también utilizado para estructuras y obras en los que la resistencia a la compresión poco importaba, para ejemplificar esta situación nombramos a las vigas, las losas de pavimentos entre las mas importantes, en estas estructuras era prioritaria la buena resistencia a la flexión porque dichas estructuras soportaban cargas verticales estando colocadas en posición vertical, lo que generaba su rápido agrietamiento y el deterioro de toda la edificación de la que hacían parte, para esto el hombre se esforzó por hallar un elemento que se complementará con el concreto, en otras palabras, que fuera manejable y que tuviera una buena o alta resistencia a esos esfuerzos para lograr hacer sus obras más duraderas y eficientes. En la mencionada búsqueda, fue cuando el ser humano evaluó la posibilidad de utilizar el acero pues cumplía con las características definidas e inició una serie de experimentos que tuvieron resultados fructíferos.